Mercados Medievales

La economía en la Edad Media se basaba en gran medida por su mercado medieval. Las personas de la ciudad y alrededores acudían para abastecerse. Y de cuando en cuando, llegaban viajeros y mercaderes de lugares remotos. El método más utilizado era el intercambio, a pesar de que ya existían las monedas.

Se negociaban artículos artesanales y los excedentes de producción de los granjeros locales en mayor medida. En las grandes ciudades, existía mayor posibilidad de encontrar productos diversos y especializados debido a la afluencia de mercaderes extranjeros. Para garantizar la seguridad en las transacciones y evitar posibles fraudes, existía la figura del almotacén (en la Península Ibérica). Éste se encargaba de contrastar los pesos y medidas de los bienes.

Algo característico del mercado medieval era su mal olor. Esto era debido a la falta de higiene en las calles de la zona pero también a la dificultad de mantener fresca la mercancía por lo que era muy común ver en los mercados la venta de animales vivos.

Otro elemento a destacar eran los gritos de los comerciantes intentando colocar sus bienes a los posibles compradores. Gritos que provenían no sólo de los puestos fijos si no también de los vendedores ambulantes. Además, debemos sumar las voces de los músicos, juglares, actores y mendigos que asistían al mercado reclamando la atención de sus transeúntes.

Las autoridades municipales velaban por que la calidad de los productos que se vendían fuera buena (dentro de sus posibilidades) y en ciudades alejadas de la costa como París exigían que el pescado fresco que no se hubiera vendido en una jornada fuera desechado para evitar problemas. Los pescaderos solían, en esos casos, cortar a trozos el género que les quedara y lo echaban al río a pedazos para evitar que nadie los recuperara.

Mercado Medieval: Productos

Los productos que se podían encontrar en un mercado medieval eran muchos. Podían comprarse e intercambiarse verduras, frutas, cereales como el trigo, carne, pescado, materiales como la lana (la lana fina era muy costosa), pieles y telas. Además, podíamos encontrar artículos de hierro (desde utensilios y herramientas, hasta armas) y elaboradas cerámicas . En cuanto a los animales vivos, tendríamos gallinas, vacas y ovejas en mayor medida, que no sólo iban destinadas a la cocina. También, se adquirían para la ganadería. Otros productos más selectos y caros eran el vino, las sedas, los perfumes, el aceite, las especias, la sal; así como otros más elaborados que serían los bordados, las joyas y las obras de arte.

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